domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo Veintiséis (Corto) : Las preocupaciones de Lane y Harry.(MINI MARATÓN)



¡Hola chicas! TENGO NOTICIAS ASÍ QUE LEER ESTO, POR FAVOR.  
1-Lo primero: No tenía ni idea de qué hacer en este capi, así que he hecho esta basurilla, y como recompensa subo esto y un capítulo normal, espero que os guste ^^
2- LA TEMPORADA TERMINA EN EL CAPÍTULO 30.
Y ya tiene fecha: el domingo, día 3 de marzo, subiré el último capítulo.
Ya os daré más información aslkfjsaklfja os dejo leer, y os paso la recomendación musical (Os aviso de que no es para todos los gustos, pero a mí me gusta jaja) :)



                                                                       ***


(NARRADOR EXTERNO)
[PRÓLOGO DEL CAPÍTULO]

‘’Harry miraba a Lane sin comprender, sin comprender a Lane, y sin comprenderse a sí mismo. Lane iba absorta en sus pensamientos y en su conversación con Izan y no se había dado cuenta aún, de que el chico de los rizos deseaba, sin quererlo, estar en el lugar de Izan.  Poder rodearla con el brazo. Harry se sintió frustrado al querer estar en el lugar de Izan, y Lane, seguía sin darse cuenta de que Harry la miraba. Pero la pelirroja y el chico de intercambio caminaron hasta una mesa de la biblioteca como si fueran pareja, riendo y hablando.

Alrededor de Harry todo iba a tiempo normal, pero para él, ver a Lane hizo que se parara el tiempo. Una quemazón en el pecho le confirmó que definitivamente no podía dejar que otro chico le arrebatara a Lane. Harry pensó que la atracción física que sentía hacia Lane le hacía quererla para él solo, y nunca, nunca pensó con anterioridad que estuviera enamorado del monstruillo pelirrojo, se negó a creerlo, se negó a creer que aquella chica que al principio le sacaba de quicio pudiera estar haciendo un hueco en el corazón que él se esforzaba por proteger. Lane, al fin, levantó la mirada, y al encontrarse con dos ojos verdes observarla con dureza, se la heló la sangre’’.

Narra LANE. 

Miércoles. Me levanté totalmente asustada, y con el sudor corriendo por la frente. Sin duda había tenido una pesadilla. ¿Cómo puedes sudar si fuera del edredón hacían como -325 grados bajo cero? Me metí en la ducha para quitarme el mal estar de la pesadilla, y mientras el agua corría y me relajaba, las imágenes de aquella pesadilla acudían a mi constantemente.
>>La pesadilla consistía en un bosque, un bosque muy oscuro, en el que los objetos eran apenas visibles, y me encontraba sentada en el suelo, con las manos manchadas de tierra mojada y mis pantalones rotos a la altura de las rodillas. Me encontraba muy, muy asustada, y desde el fondo del bosque, una gran figura blanca se acercaba a mi posición. Era una figura distorsionada, sin cara, casi fantasmal. Y yo jadeaba asustada, sin poder moverme del sitio.  A medida que se acercaba, el rostro de aquella figura, que también era fantasmal, comenzó a coger forma. Y de la nada, unos ojos verdes fríos como el hielo me  tragaron de lleno. <<
Y es que, sabía que esa pesadilla se debía a que no podía sacar aquella mirada de mi cabeza. ¿Qué razón podía haber para ver semejante enfado en la cara de Harry? Sin duda me estaba obsesionando con lo que él pudiera pensar de mí. En cualquier otra situación me hubiera dado igual que alguien pensara que podía ser pareja de alguien que acababa de conocer, pero con Harry…Simplemente no quería que Harry pensara que tenía pareja. ¿Significaba su mirada que ya no ‘’éramos amigos’’? Y lo más importante, ¿quería yo ser la amiga de Harry?

Sin embargo, aquel miércoles no podía centrarme en Harry, porque estaba, sin resultado, pensando en una forma en la que provocar a Eithan. Sólo quería que él desapareciera de mi vida, que se fueran él y el corrupto del director, y el lameculos de Adair, si es que eso era posible también. Sin embargo, no se me ocurría nada que pudiera hacer que hubiera un gran lío, no se me ocurría nada que pudiera ocasionar un desastre. Y eso me frustraba, la última vez que se formó un gran lío en el que Eithan formó parte fue cuando se quemó el coche del director. Seguí pensando. 

Supuse que hoy hablaríamos todos, y que a alguien se le ocurriría una idea. A mí lo que me preocupaba era salir ilesa de alguna manera, porque tampoco quería que me expulsaran. Tenía que parecer yo la víctima, para que así pareciera que yo no tenía la culpa de nada.

Otro problema que tenía era la salud de Elly. Había empezado a importarme mucho la novia de mi mejor amigo y estaba preocupada por ella. Pensó que estaba embarazada porque no la venía el periodo, con lo cual, si no la venía el periodo Elly tenía un problema. Pero si además de eso, estaba mareada y su salud se resentía, es que la pasaba algo de verdad. Y también me preocupaba que no se lo contara a Liam porque podría tener algo grave y para cuando Liam lo supiera podría ser demasiado tarde.

Quedaban tres días para terminar el semestre oficialmente, y estos tres días, sin duda, iban a ser intensos.

Apenas podía hablar con Liam sin pensar en contarle lo de Elly, él iba conduciendo como siempre, y yo miraba por la ventanilla para disimular. Simplemente no quería preocuparle, pero por otra parte se merecía saber que su novia no estaba bien. Me molestaba que mis principios estuvieran luchando dentro de mi cabeza. Pero aguanté lo suficiente como para pasar el viaje con Liam sin que me preguntara ni yo quisiera contarle nada. Sin embargo, no me libré de las preguntas de Liam.

-¿Harry y tú habéis llegado a algo? –Murmuró.

Me dio un vuelco el corazón, esto implicaba que Liam fuera a hacerme hablar sobre mis sentimientos, y  a darme su opinión, por descontado. 

-¿A qué te refieres? –Contesté.
-Os vi besándoos, claramente no sois pareja pública y menos con lo que pasó con lo de Louis. ¿Habéis llegado a una conclusión? –Me miró de reojo y volvió a poner la mirada en la carretera.
-Me dijo…me dijo que pasaría lo que tuviera que pasar. Yo no lo tengo tan claro, parece que él lo viera así de fácil, aunque luego demuestra todo lo contrario. No conozco a Harry Styles para nada, y no sé si me gusta como para…para…quiero decir, hace un mes nos odiábamos, ¿y ahora vamos besándonos por las esquinas? Es muy confuso.
-¿Has probado a intentar conocerle?
-Se trata de Louis, Louis es importante. –Contesté sin pensármelo. – No merece la pena empezar algo con Harry, ni siquiera siento algo tan fuerte por Harry como para traicionar a Louis de esa manera.
-Pero ya lo has hecho. –Contestó Liam con sequedad.
-Gracias Liam, me haces sentir mucho mejor.
-Lo siento Lane, quiero decir que ya lo has hecho, no puedes pretender que no ha pasado.
-No lo hago, Harry y yo ya hemos hablado, él ha dicho que pasará lo que tenga que pasar, pues ya está. Además ya le dije que se lo diríamos a Louis.
-Mira Lane, si algo he aprendido es que subestimamos mucho nuestros sentimientos. Un día te darás cuenta de que realmente necesitabas a Harry y lo habrás perdido, él se habrá enamorado de otra chica y Louis se habrá olvidado de ti. Y tú no te habrás olvidado de ninguno.
Eso que Liam dijo tenía tanta verdad que casi se me cae el alma a los pies.
-¿Necesito saber si estoy enamorada de Harry?- Le pregunté con miedo.
-Y necesitas saber si Harry está enamorado de ti.
Bajé la cabeza con malestar. Liam tenía razón. Tenía que averiguar si estaba enamorada de Harry, al fin y al cabo decían que los polos opuestos se atraían. ¿Era normal que sintiera que todo esto me podía? 

  Narra HARRY.

Notaba a Louis ligeramente distante. 

Me preocupaba que Sheila estuviera diciéndole o haciéndole algo que le alejara de nosotros. Sin duda Sheila tenía un plan, pero, ¿sería la rubia capaz de alejar a Louis de sus verdaderos amigos por amor? Me preocupaba Sheila, me preocupaba Louis, y me preocupaba lo que pudiera pasar con él. ¿Cómo decirle que Sheila le hacía mal? 

Aquel día, Sheila estuvo pegada a Louis y a mí todo el día, haciendo que yo me sintiera ligeramente apartado. Notaba la tensión entre Sheila y yo, y sabía que yo no era de su agrado. Ella tampoco me agradaba a mí. Me daba muy mala espina y no quería que me arrancara a mi mejor amigo porque ya tenía yo bastantes problemas con Louis sin que Sheila metiera caña en nuestra amistad.
Y ahora que lo pensaba, al principio estábamos todos juntos. Pero desde la pelea de Lane y Sheila ahora con la única compañía que Louis estaba era Sheila y yo. Eso era lo que nos mantenía unidos. Si yo me alejaba de allí, Louis y Sheila seguirían su camino. ¿Serían novios? Louis no me había llamado ni había hablado conmigo seriamente desde hacía unos días. Y si quería conservar a Louis, tendría que meterme por medio del virus que era Sheila.



martes, 5 de febrero de 2013

Capítulo Veinticinco.



 ¡Hola!
Siento haber tardado, he tenido unos problemillas y bueno. BLEH, que ya tenéis el capi. UMMM, COMENTAD PORFA, aun que sea un simple siguiente, comentad en este mismo blog, da igual como, bien o mal escrito, lo valoro igual. Muchas gracias por leer y os dejo con la recomendacíon musical, y agradeciendo a 'Amber Fletcher' a 'Susa' y a mi 'Fursia' por todo lo que han hecho por mí estos últimos meses, nunca os lo agradeceré lo suficiente.

(EN EL CAPÍTULO VEINTICUATRO)
-Liam, Lane y Elly aclararon el tema del predictor: Ni Lane, ni Elly estaban embarazadas.
-Lane y Harry hablaron sobre el beso, y quedaron en que pasaría lo que tuviera que pasar, aunque Lane al día después dudó que pudiera pasar algo entre ellos.
-El padre de Niall inspeccionó el historial de Eithan y estaba limpio.
                                                                          ***
-¡Pero cómo que no! ¡Debería tenerlo todo! –Dijo Louis, frustrado.

El padre de Niall se encogió de hombros y le miró. 

-Pues está limpio.
-Es que no es posible. –Dijo Harry pasando una mano por sus rizos, apartándolos de su cara.
 Eso me distrajo por un momento. Él me miró y aparté la mirada rápidamente.

-Se deberá a otro soborno. Es siempre lo mismo. –Dijo Niall pensativo.
-Chicos, lo siento mucho, yo ya he hecho mi trabajo, pero que sepáis que el director de este campus no es desconocido, a la mínima le echan. –Comentó, en tono de confidencialidad.

Todos nos quedamos callados mirándole con asombro. Él se dio la vuelta, se despidió y se fue.  Sin embargo, nuestro silencio no se rompió. Todos nos habíamos quedado muy sorprendidos con la información que nos acababa de dar el padre de Niall.

-¿Sabéis sinceramente lo que pienso? –Dijo Harry, mirando al suelo con el ceño fruncido. –Si Lane y yo estuvimos castigados tanto tiempo, no fue por qué no tuviera la grabación, era porque nos quería hacer pagar el castigo de Eithan. Por eso nos quitó el castigo en cuanto Lane confesó que había sido Eithan, porque no quería que nos fuésemos de la lengua. Y seguramente el cabrón de él tenga la grabación guardada para que nadie se entere de lo de Eithan ni de lo de los sobornos.
-En ese caso, tenemos que recuperar la grabación. –Dijo Dylan.
-Pero eso no demuestra el soborno. –Dijo Zayn.
-Eso lo puedo arreglar yo. –Dije rápidamente. Todos me miraron. –Sabéis que bueno…Eithan siempre viene a por mí. Puedo provocarle…o algo.
-¿Provocarle en qué sentido? –Dijo Harry.
-Para que se enfade de algún modo y haga una de las suyas. –Contesté en voz baja.
-A mi me parece buena idea. –Dijo Elly, que se encontraba a mi lado. –Si Lane le provoca Eithan la liará y el director será sobornado. Por lo tanto, si conseguimos pruebas de que ha sido sobornado, le echarán. Solo hay que estar atentos.
-¿Y qué pasa con Lane? –Dijo Harry. – Eithan irá a por ella.
-Pues estaremos divididos, unos cerca de Lane, y otros cerca del director. –Dijo Zayn como si fuera obvio. Harry sin embargo no parecía de acuerdo.

Miré a Harry con el ceño fruncido y él me miró de la misma forma. ¿Qué le pasaba? No sé si se pensaba que Eithan iba a darme una paliza o algo parecido. 

-Bien, pues ese es el plan. –Dijo Liam. –Lane, ten cuidado.

Harry levantó la ceja, claramente de acuerdo con el comentario que había hecho Liam. Yo le aparté la mirada.
Noté como Elly apoyaba su peso sobre mí y bajaba la mirada.

-Elly, ¿te encuentras bien? –La dije al oído mientras los demás comenzaban a hablar de nuevo.

La miré y ella reposaba la cabeza en mi hombro, cerrando los ojos.
-Sí, me ha dado un pequeño mareo, me pasa últimamente, pero estoy bien, se me pasa enseguida. –Contestó.

Sin embargo, eso no me relajó, me preocupó más saber que últimamente la daban mareos.

-¿Lo sabe Liam? –La pregunté. 

Noté como negaba con la cabeza.

-Elly, díselo. –La ordené.
-Me pondré bien, Lane. No estoy enferma. –Dijo, poniéndose recta y mirándome, molesta.

Negué con la cabeza en signo de desaprobación, pero lo dejé pasar solo por esa vez. La daría el beneficio de la duda. Si veía que la volvía a pasar, se lo diría a Liam sin dudar, que luego llegábamos a confusiones muy, muy exageradas.

-Bueno, nosotros nos vamos. –Dijo Niall. –Vamos con Sheila, que ha decidido no venir por…Bueno. –Dijo mirándome.

Asentí con la cabeza, yo tampoco quería que Sheila se quedara sola, sinceramente. Yo solo quería que dejara su resentimiento en otra parte y dejara de fastidiarme.
Vi como Louis, Niall y Harry se alejaban. ¿Harry también? Sentí una punzada de molestia cuando vi que Harry iba con Sheila. Sin embargo, Liam, Elly, Dylan y Zayn estaban conmigo.

-Venga, vamos Lane que he quedado con Izan y JJ. –Me dijo Dylan, tirando de mí para que comenzara a andar.
-Bueno, nos vemos luego. –Dijo Liam, que se iba con Elly y Zayn.

Dylan y yo comenzamos a andar y reparé en lo que me había dicho.

-Espera, ¿has quedado con JJ? –Dije sorprendida. -¿Y quién es  Izan?
-Sí, cuando nos dejaste hablando solos, cosa que agradezco, me dijo que algún día teníamos que quedar. –Contestó, satisfecho de sí mismo. –Izan, es su amigo de intercambio. Ha venido desde América.
-¿Son novios o algo? –Pregunté.
-No, eso es lo mejor de todo. –Me dijo sonriendo. –Ya verás.
-No me informas de lo que pasa en tu vida, Dylan. –Dije,  con voz quejosa.

Él alargó un brazo para atraerme a él.

-Si es que ya no pasamos tiempo juntos, pequeñuca. –Dijo, besándome el pelo.
-¿Por qué me llamas pequeñuca? –Reí. 

Él ignoró mi comentario y simplemente me hizo un gesto con la cabeza para que mirara hacia delante, donde se encontraba JJ, con su habitual estilo callejero, y a su lado, un chico bastante más alto que ella. 

(HAY MÁS CAPÍTULO DEBAJO DE LA FOTO)
















-¿Ese es Izan? –Dije, sorprendida. 

Era moreno de pelo, y tenía ojos azules. Era el típico actor de película de adolescentes hormonadas. 

-Sí, ¿te gusta? –Dijo, con una sonrisa pervertida.
-Es muy….americano. Muy, muy americano. Es el típico americano. –Dije, sin quitarle la mirada de encima. –Se parece a Zack Efron.

Dylan comenzó a reírse a carcajadas mientras llegábamos hasta ellos, así que llamamos su atención. 

-Hola, chicos. –Dijo Dylan.

Yo simplemente observaba. JJ le saludó de vuelta e Izan le chocó la mano, haciendo un gesto que en mi opinión, era muy americano. Me hizo reír mi propio pensamiento, y eso que era un pensamiento muy tonto. Izan levantó la vista, y sonrió al verme. 

-Hola, soy Izan. ¿Eres Lane? –Dijo, dándome un beso en la mejilla a modo de saludo.
-Sí, ¿Dylan te ha hablado mucho de mí? –Dije, con una sonrisa.

Izan  entrecerró los ojos y asintió con la cabeza. Su gesto me hacía pensar que tenía mucha auto-estima, y que era muy abierto socialmente.

-Un poquito. –Soltó una risa. –Me alegro de conocerte.
-Yo también.-Dije, sinceramente. –Me ha dicho Dylan que vienes de intercambio. 

Nos sentamos todos en las afueras del campus.  Frankie asintió con la cabeza y se sentó a mi lado.

-Vengo desde Atlanta, estoy en primero. –Dijo, con orgullo.
-¿En primero? ¿Entonces tienes dieciséis años? –Pregunté. Él asintió con la cabeza. -¿No eres demasiado joven para ir de intercambio? 

Él se mordió el labio, haciéndole parecer más atractivo.

-¿Y tú no eres muy bajita para estudiar en general? –Dijo, contraatacando. Se me abrió la boca y por poco choca contra el suelo. Él comenzó a reírse. –Era coña, me caes bien.
-Ah, te caigo bien y me dices cosas tan bonitas como estas. –Dije, de buen humor. – No quiero saber cómo tratas a los que te caen mal. Por cierto, Zack Efron, baja los humos. –Le guiñé un ojo.

Él se rió y me pasó un brazo por encima de los hombros.

-Buena respuesta. –Aprobó JJ. –Se lo merece, es un chulo. 

Ahora todos reíamos. Me gustaba el buen rollo que había, y que Izan supiera reírse de sí mismo.  Y también me gustaba cambiar de aires. Me encantaba estar con los chicos, pero nunca me había imaginado a mí misma con la clase de gente que pasan de todo y son como son. Me encantaba. Con lo dulce que era Dylan, nunca le hubiera imaginado en algo así.

Estuvimos el resto del tiempo hablando sobre todo, en general, sobre la vida de Frankie en Atlanta, sobre que los estudiantes de dieciséis años sí podían hacer intercambios, lo cual hizo que me sonrojara, pero también estuvimos hablando sobre JJ, y sus aficiones. En general era gente bastante maja y los dos parecían buenas personas. Me reprendí a mí misma por seguir los prototipos y poner etiquetas a la gente. 

-Entonces, ¿me vienes a buscar tú? Lo cierto es que no tengo coche. –Dijo JJ.
-Claro, a la hora que hemos dicho, sin problema. –Contestó Dylan.

Me quedé callada un momento y miré a Dylan con duda.

-Sí, hemos quedado esta noche. –Me informó Dylan con una sonrisa triunfante.
-Sí, no le dije nada porque pensé que vosotros dos eráis novios. Pero ahora que sé que no…Pues vamos a salir – Comentó JJ como si nada.
-Me parece bien, yo tampoco tengo coche. –Dije una frase que no tenía sentido para demostrar que no me importaba que salieran. Pero en vez de hacerles reír me miraron como si estuviera loca. Puse una mueca. – Bueno, ¿y cuánto tiempo piensas quedarte, Izan?
-Un mes –Dijo sacudiendo la cabeza, con una sonrisa dedicada a mi comentario sin sentido. – Después volveré a Estados Unidos y no volveréis a verme, así que disfrutad de mí mientras podáis. –Y tras decir eso, me guiñó un ojo con chulería.
-Oh, por supuesto. –Dije, falsamente siguiéndole el rollo. –Eres un Adonis, eres el Rey de la Belleza, digno de admirar.
-Lo que yo admiro es su sentido de la ironía, señorita Lane. –Comentó, cruzando las piernas en un gesto que me pareció muy femenino para alguien como él. 

Reí y le di un codazo. 

-¿Qué es lo que más echas de menos de Estados Unidos? –Le pregunté, con curiosidad.

Se lo pensó un momento.

-A mi novio. –Dijo, con una sonrisa. –Él si que sabe cómo…
-Oh, no. No, no, no nos cuentes detalles. –Dijo JJ. –Sé que tu novio y tú sois unos pervertidos Izan, pero ellos no se merecen oírlo. De verdad que no.

Reí en voz alta y a carcajadas.

-Me lo esperaba. –Dije. –En cuanto has cruzado las piernas.
-Soy fabulosa. –Dijo Izan, haciendo un malísimo intento de voz de mujer. Volví a reir.
-Oye. –Dijo JJ, sacándonos a Izan y a mí de nuestra broma. –Luego tengo que ir a la biblioteca, encargué un libro y…

Izan estalló en carcajadas.

-Ah, ¿pero que sabes leer? –Dijo, metiéndose con ella.
-Pues sí, deberías probarlo. –Dijo JJ entrecerrando los ojos con recelo.

Izan siguió riéndose y pasó un brazo por mis hombros. Parecía mentira que le hubiera conocido apenas una hora atrás.

Narra HARRY.

Louis, Niall y yo encontramos a Sheila en el lugar dónde habíamos quedado. Hablaba animadamente con otra chica, la cual se fue en cuanto llegamos. 

-Hola chicos. –Dijo ella con una sonrisa en la cara.
-Hola. –Dijeron Niall y Louis a la vez.

No es que Sheila me cayera mal ni mucho menos. Simplemente no terminaba de confiar en ella. Sí, al principio parecía buena chica, y yo mismo había admitido que tenía una mente brillante para las ideas; y precisamente por eso no terminaba de fiarme. Tras la pelea con Lane, mi mente dio por hecho que había ideado un plan. Siempre que la veía, veía también cómo su cabeza maquinaba planes, más ideas brillantes. Así lo veía yo, y por lo tanto, había algo en su cara cada vez que miraba a Louis, que me decía que algo malo se avecinaba en torno a ellos dos. 

Sheila miraba intencionadamente a Louis, como hablando con él. Y al mirar a Louis, podía ver claramente que Louis no se sentía cómodo, que lo que Sheila intentaba decirle no le parecía bien. Me aclaré la garganta para interrumpir su silenciosa conversación.

-Bien, ¿a dónde queréis ir? –Dije, por comenzar una conversación.

Pese al tenso momento que acabábamos de vivir, Niall no mostraba ninguna emoción extraña, probablemente ni se hubiera dado cuenta. Algo bueno en ser Niall, supongo. Él tenía un mundo completamente fuera de lo normal dentro de su cabecita. Suspiré mientras él se reía de un chiste que acababa de hacer Louis.

-A la biblioteca. –Dijo Sheila, sin embargo. –Si no os importa, por supuesto.

La miré entrecerrando los ojos. Ya veía. Iba de simpática pero realmente no la apetecía ser simpática. ¿Estaba intentando caernos mejor que Lane? ¿Tenernos comiendo de su mano? A lo mejor ese era su plan. Pero, ¿qué tenía Louis que ver, y por qué no me lo había contado? ‘’Tampoco mereces saberlo, perdiste el derecho en casa del monstruillo pelirrojo’’. Maldita conciencia.

-A mi no me importa. –Dijo Niall, de nuevo inconsciente de que ahí pasaba algo raro.

Y es que no solo era Sheila. Louis apenas había hablado. Sí, hacía chistes, lo cual era más que habitual suyo, pero más habitual era que hablara por los codos, que hiciera alguna locura, que se moviera demasiado, que fuera él. Y aquel día estaba la mayor parte del tiempo callado y serio. Me preocupó.

-A mi tampoco. –Murmuré automáticamente.

Y tras decir esto, los cuatro nos encaminamos a la biblioteca. De todas formas yo tenía que pasar a limpio un par de apuntes del nuevo tema de Biología, así que en el fondo no era una molestia ir.
Estuvimos en aquella biblioteca cerca de una hora, y apenas hablábamos. Era muy, muy incómodo. Al menos para mí. Una parte de mí se moría por saber qué narices estaba pasando entre Louis y Sheila. Por Lane me había enterado de que Sheila, al parecer, estaba muy pillada de Louis. Pero ahora tenían algo en común. Algo como un plan, y me ponía nervioso. Ni siquiera se habían esforzado en ocultarlo. 

Escuché la puerta abrirse y escuché unas risitas bajas, controladas para no molestar a alguien. Observé a Lane, que iba con Dylan, y dos personas más. Me quedé mirándola inconscientemente. Físicamente era bonita, nunca me había fijado del todo. No era perfecta ni mucho menos, pero sí bonita. Sus piernas no eran demasiado largas, dado que ella no era muy alta, pero caminaba ágilmente, sus caderas se movían con cada paso y eso era algo que me tenía algo hipnotizado. Subí la mirada hasta su cara, sus ojos marrones en forma de avellana eran bonitos, también, y las pecas de sus mejillas la daban un toque juvenil cada vez que reía. Eso hacía su sonrisa mucho más bonita. Su pelo caía ondulado hasta su cintura, como de costumbre, y algunos mechones caían sobre su rostro, como de costumbre también. Me gustaba su pelo anaranjado. Me fijé en algo más, que sin embargo, no me agradó demasiado.
Miré con desconcierto el brazo de aquel chico desconocido para mí, descansando en los hombros de Lane como si fuera suya. No me agradó para nada. ¿Quién era ese chico?


jueves, 17 de enero de 2013

Capítulo Veinticuatro.



 Hola chicas! Sé que he tardado, pero bueno. Lo siento ugh.
1- Solo quería recordaros que TODOS LOS COMENTARIOS que me dejáis debajo de cada capítulo en el blog SON RESPONDIDOS.
2- MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LAS CASI 20.000 VISITAS. ESTÁIS MUY LOCAS. OS AMO <69 okno.
3- Que sepáis...Que SHEILA, la de la novela, realmente está inspirada en mi mejor amiga de la vida real LOLOL.
OS DEJO LEER CON UNA RECOMENDACIÓN MUSICAL. (No es para todos los gustos pero yo LA AMO)
 

***


Liam me miraba serio mientras yo le miraba horrorizada. ¿Cómo podía pensar que yo estaba embarazada y que Harry era el padre? Ya le aclaré que Harry y yo no acabamos en la cama. Al menos no en aquel sentido, y aparte de eso, yo no estaba embarazada. Me dio una punzada de decepción hacia Liam por no confiar en mí.

-Liam…No. –Dije, frotándome la frente. –No sigas por ahí, ya aclaramos ese punto.
-¿Pero estás embarazada? –Dijo, con peligrosa calma.

Me dolía en el alma que Liam pensara que no le había contado algo tan serio como esto. Me mordí la lengua. No podía contarle que era su novia la que podía estar embarazada. Pensé un momento, aún no había mirado el resultado.
Saqué el test con resolución y lo miré. Una raya. Una raya era no. Sonreí.

-No, Liam, no estoy embarazada. –Dije, mientras veía como él mismo miraba el resultado. 

Me abrazó como intentando animarme o darme consuelo, y reprimí una carcajada. ’’ Ay, Liam. No sabes nada. Nada de nada. ’’ Mi pobre mejor amigo excesivamente preocupado por toda la gente a la que quiere y ahora libre de un bebé. 

-Mejor así, Lane, solo tienes dieciocho. –Dijo. Me molestó porque era realmente de su novia de la que hablaba. –Pero, ¿con quién fue? –Dijo curioso.
-Contigo. –Dijo Elly, que acababa de aparecer. 

La miré con confusión. ¿Se lo iba a contar? Claro, me dije a mí misma, si no estaba embarazada, no tenía nada que esconder.
-¿Cómo? –Dijo Liam, mirándome completamente en shock.
-No, Liam. –Dije con una pequeña risa.
-Tú, conmigo. El test era mío. –Susurró Elly aún de pie, mirándome con miedo, evaluando su reacción.
-Chicos. –Dije, levantándome. –Creo que os dejo solos para que habléis, yo tengo mis propios problemas. –Comenté, caminando hacia cierta puerta amarilla tras la cual se escondía el chico de los rizos.

  Narra HARRY.

Observé como Lane salía apresuradamente del baño y me quedé quieto un  momento. Sacudí la cabeza y me pase las manos por la cara. Otra vez. Otra vez lo mismo. Pero esta vez ella no me besó a mí, la besé yo a ella. Levanté la cabeza y me tuve que obligar a hacer un análisis de la situación. Lane me besó, y debía admitir que la tensión que había en su habitación aquel día, se podía cortar con un cuchillo. Después de ese día, hablé con Louis sobre lo mal que estaba por que Lane le había dicho que no. Punto en mi contra.

Al día siguiente quise hablar con ella, pero ella no quería hablar conmigo. Punto en mi contra.

Cuando conseguí hablar con ella, entró Louis en la habitación y me quedé encerrado con ella en mi armario. Me acuerdo de cómo estuve a punto de perder el control en aquel momento. Pero Lane parecía tan agotada que besarla era probablemente lo peor que pudiera haber hecho, además ella, me rogó salir porque parecía que se ahogara. Cuando salimos, ella me explicó lo arrepentida que estaba. Punto en mi contra.

Y ahora… ¿Qué significaba esto? ¿Qué conclusión podía sacar de aquí? ¿Qué Lane me gustaba? Pues a lo mejor, si había ocurrido dos veces algo significaría. Ni si quiera yo era tan tonto para no ver lo que había delante de mí, sabía lo que era la atracción física, y Lane desgraciadamente me atraía físicamente, y eso era más que un punto en mi contra.

Pero en el caso de que solo me atrajera físicamente, podría ignorar esa atracción, pero sus reacciones me tenían atrapado. A veces tan buena y otras tan fría, Louis tenía razón. Esa muchacha me sacaba de quicio. Y me hacía cuestionarme muchas cosas, y sin embargo, a la hora de la verdad era una Lane totalmente valiente y sincera, aunque cometiera errores my estúpidos. Lo que más me molestaba era que me hacía perder el control sobre mí mismo. Aquella pequeña pelirroja derrumbaba todas mis paredes. Y eso me estaba volviendo loco.

La puerta volvió a abrirse y Lane entró de nuevo. Me miró con cautela, pero sus ojos reflejaban motivación, como si una fuerza extraña la llevara a estar en el baño de nuevo. Yo simplemente la observé.

-¿Estas de humor para hablar? –Dijo, tan bajo que tuve que quedarme callado para pensar en lo que había dicho.

¿Estaba de humor para hablar? Si estaba de humor para volver a traicionar a mi ‘’mejor-ahora-ya-no-sabía-ni-qué’’, estaba de humor para volver a enfrentarme al monstruillo pelirrojo.
 
¿Monstruillo pelirrojo? Casi sonreí ante el apodo que sin duda usaría más a menudo.

-Sí -Contesté.
-Creo que cuando cometes un error una vez, se queda en error, y puede que no afecte a nada si no se repite. –Comenzó diciendo con valentía. –Pero en este caso, han sido dos veces… -Se calló un momento para mirarme. – Y por lo tanto, ya no es un error. ¿No hay un pecado capital que diga algo sobre esto? –Murmura distraída.

Me hizo gracia su comentario, pero no era momento para reír. O a lo mejor yo era demasiado serio. 

-El caso, es que esta vez, sí que no puede volver a repetirse. –Comentó.
Negué con la cabeza ante lo ingenua que era.
-¿No te das cuenta? Prohibiendo una cosa solo la harás más atrayente. –La dije.

Ella me miró con asombro.
-¿Y qué quieres? ¿Que andemos besándonos por ahí hasta que se nos pase? –Dijo con consternación.
-No, Lane, claro que no. –Dije, suspirando. –Digo, que pasó una vez, y dijimos que nunca más, pero ha vuelto a pasar. ¿Quién te  dice que no volverá a pasar?
-Yo, lo digo yo. –Dice precipitadamente. – Harry no te entiendo.
-No estoy diciendo que lo que hicimos estuviera bien y que deberíamos hacerlo más, porque es todo lo contrario. Solo digo que deberíamos plantearnos la situación. ¿Te gustó el beso? –La pregunté directamente.

Ella se quedó paralizada como si la hubiera preguntado que si alguna vez había matado a alguien.
Pero después su gesto se suavizó y comenzó a pensar en lo que la había dicho. Una parte de mí se sentiría muy decepcionada si dijera que no.

-No lo sé Harry. –Sentenció. –Fue extraño.
-Para mí también. –Susurré.
-Pero no malo. –Comentó.
-No. –Estuve de acuerdo con ella.
-A lo mejor…En otra situación –Dijo, refiriéndose a Louis. –En otra situación puede que me lo hubiera planteado. –Dijo sin mirarme. –Pero no puedo.

Me di cuenta de que poco a poco estábamos olvidando el odio y haciendo las paces. Aunque esto no tuviera nada de pacífico.

-¿Coincides ahora en que debemos decírselo a Louis para quitarnos el peso de encima? –La digo, esperando ansioso a que me mire.  

Ella cerró los ojos con fuerza.

-Pero es que él es tan dulce…-Levantó la mirada de nuevo pero no me mantuvo la mirada durante demasiado tiempo.
-¿Tú cómo te sentirías? –Pregunté. 

Lane reaccionó y me miró fijamente con los ojos muy abiertos. Me alegré de haber conseguido que entrara en razón.

-Tenemos que decírselo. –Dijo, por fin.

Asentí con la cabeza.

-Pero no hoy, por favor. –Volvió a decir.

La miré y accedí.

-Cuando tú quieras, Lane.
-Y… ¿qué va a pasar con esto? ¿Con los besos? –Dijo, apartándose de la puerta.

Lo pensé, no sabía si ella pensaba como yo o se sentía del mismo modo. Yo sin duda, no me cerraba puertas aunque el monstruillo pelirrojo me sacara de quicio. Simplemente dejaría que las cosas fueran con calma, y como yo las sentía. No pensaba que estar juntos fuera una opción, pero poder hablar sin discutir sin duda sería bueno para los dos. No podía plantearme estar con ella porque nunca podría perdonármelo. 

-Lo que tenga que pasar. –Dije, como frase final.
-¿Eso quiere decir que ya no me odias? –Dijo, con humor.
-No, eso quiere decir que…Ya puedes hablarme, como si fuera de tu nivel. –Dije con arrogancia, a propósito.
-Claro, como si no estuvieras por debajo de la suela de mis zapatos, ¿verdad? –Dijo, devolviéndome la broma y saliendo del baño antes de que pudiera contestarla. 

Oh, así que el monstruillo pelirrojo sabía sacar las garras. Eso iba a ser divertido.

Narra LIAM.

¿El test era suyo? Eso quiere decir que lo que le estaba diciendo a Lane era realmente para…Elly. Ella se sentó a mi lado y me miró. Sus ojos azules brillaron con culpa. Colocó un rizo detrás de su oreja y respiró hondo.
-Liam, tengo un retraso, por eso pensé que a lo mejor podría estar embarazada. –Me miró para evaluar mi reacción y siguió hablando.

>>Cuando me di cuenta de que era posible que pudiera estar embarazada, fui a comprarme el test, pensé que si estaba embarazada tendría sentido saberlo, ya sabes. Hoy, estaba bastante…nerviosa, y Lane vino a hablar conmigo, así que se lo conté. Me acompañó al baño y guardó ella el test, pero Eithan se lo quitó. Por eso pensaste que era suyo…Pero era mío. Aunque no estoy embarazada, así que ya no importa.

-¿Qué no importa?-Dije. – Soy tu novio Elly. Me lo tendrías que haber dicho.
-Pero tenía miedo. –Bajó la cabeza.

Cogí su barbilla con cuidado y levanté su cabeza, haciendo que me mirara a los ojos.
-Elly, no tienes que tener miedo de mí, nunca te dejaría sola en algo así, ¿no te das cuenta?,  te quiero, embarazada o no. –Susurré. –Sí, hubiera sido algo extraño porque tenemos dieciocho años, pero nunca te dejaría sola en esto.

Ella tragó saliva y puso una media sonrisa. Pasé una mano por su espalda y la abracé. Elly embarazada. ¿Cómo hubiera sido? Me imaginé a un niño con mis grandes ojos marrones y los rizos de Elly. O con mi pelo ondulado y sus ojos azules. Sin duda hubiera sido un niño precioso. Sobre todo viniendo de ella. Aunque no me imaginaba siendo padre aún. 

-¿Estás bien? –La dije, besándola el pelo.
-Ahora mucho mejor. –Oí su risa contra mi cuello. Sonreí yo también.

Le debía una disculpa a Lane por haber cuestionado que se acostó con Harry. Ella me dijo que no, y no debería haberlo dudado. Nunca podría haber imaginado que era Elly la que podría estar embarazada. A lo mejor tenía un retraso por el estrés. No entendía mucho de ese tema pero era consciente de que el estrés podría provocarlo.

-Lo siento.-Dijo ella, sacándome de mis pensamientos. Se separó y me miró con los ojos brillantes. –Debería habértelo contado desde el principio.
-No pidas perdón, preciosa. –La dije, dándola un suave beso. –Ya no importa.

Elly me subestimaba. No podía imaginarse lo que haría yo por ella si estuviera embarazada. Nunca estaría sola ni descuidada. La quería demasiado como para que un bebé marcara una diferencia.

Narra LANE.

Martes. Llegué a clase con deseos de que aquel día fuera mejor que el lunes. Mi mundo se había puesto patas arriba. ¿Harry y yo amigos? ¿De verdad? El día anterior me pareció una buena idea pero no conseguía entender cómo Harry podía ser tan positivo con esto. ¿Acaso no le importaba Louis? Me dijo que pasaría lo que tuviera que pasar. Y que nosotros estuviéramos juntos no iba a pasar. No podía pasar.

Pero me hizo sonreír el hecho de que no me odiaba. En el fondo, eso era lo que  yo quería. Ahora el grupo estaría mucho  más unido….Si no fuera por Sheila. Fruncí el ceño. No la odiaba pero se estaba convirtiendo en un problema en mi vida. 

-¿Entonces Harry y tú ya sois amigos? –Murmuró Liam, de camino a la clase de física.
-No exactamente. Bromeamos, creo que eso es una buena señal.  –Le dije. –Yo quería que pudiéramos llevarnos bien, y creo que lo he conseguido.
-Lane, vais a acabar juntos. –Dijo Liam repentinamente. Le miré con el ceño fruncido, totalmente cabreada. –Mira Lane, os vi. Puedes sentirme mal por Louis y puedes no darte cuenta de que te gusta. Pero tenéis algo, y Lane, no es tu culpa que Harry y tú os gustéis y Louis haya salido mal parado, es triste, pero son cosas que pasan, acepta que Harry y tú tenéis…algo. Ahora no me crees, pero algún día te darás cuenta.

Me revolvió el pelo y fue a sentarse al lado de su novia, con la que compartía pupitre. Yo miré el pupitre que compartía con Harry, que estaba vacío, y fruncí el ceño. Liam no podía tener razón. Yo no quería que tuviera razón, él decía que teníamos ‘algo’, pero yo sabía que no teníamos nada en común. Harry y yo simplemente…No éramos compatibles, no podía pensar que podíamos acabar juntos. Era raro, la primera vez que le conocí fue un borde conmigo, y fue de mal en peor. Y ahora…No. Liam no tenía razón.

Me senté y saqué los libros, a la vez que Harry y Louis entraban en clase. Me fijé en la situación, Harry llevaba la cabeza gacha y Louis reía y hablaba con él como si nada. Me di cuenta de que a Harry sí que le importaba Louis, y que no podía aguantar el no decírselo. A lo mejor debería dejar de ser egoísta y contarle lo que pasó para que Harry no se sintiera mal. Levantó la mirada y me pilló observándole. Yo bajé la cabeza, incómoda, y esperé a oír cómo se sentaba a mi lado.

-Hola. –Murmuró.
-Hola. –Dije, aclarándome la garganta.

Me resultaba tan incómodo sentarme a su lado en aquel momento que tenía ganas de gritar. Movía la pierna con inquietud y miré a la profesora como si realmente la estuviera escuchando. Harry tomaba apuntes, y parecía que él sí que estaba atento. ¿Cómo podía él estar atento y que a mí me afectara tanto su simple presencia?

-Debería prestar atención. –Dijo sin mirarme, mientras seguía tomando apuntes.

Mierda. Me había vuelto a pillar mirándole. 

-Lo digo por tu bien. –Dijo, esta vez mirándome. 

Uno de sus rizos le tapaba medio ojo debido a que no había levantado la cabeza completamente. Recordé cómo era tocarlos, y tragué saliva. 

-Estoy atendiendo. –Dije cabreada.
-Sí, ya veo. –Ironizó Harry. 

Aparté la mirada con rabia y puse todas mis fuerzas en atender a la profesora. Deja de sacarme de quicio, Harry. Me daban ganas de darle un puñetazo. Definitivamente, Liam estaba muy equivocado.
En la clase no ocurrió mucho más. Conseguí no apartar la mirada de la profesora en lo que quedaba de clase, con lo cual pude callarle la boca a Harry, y me hizo sentir mucho mejor.  

Salí de allí acompañada de Dylan, el cual aún no sabía las nuevas noticias sobre mí y Harry. Caminamos junto al grupo, y me di cuenta de que Sheila no estaba. ‘Cobarde’, pensé. No debería ser así con ella, pero me sacaba de quicio de verdad. Todos estaban hablando seriamente, por lo que despertó mi curiosidad. ¿Qué estaba pasando?

-Hola chicos. –Dije, al llegar.
-Hola Lane. –Dijo Niall. –Mi padre ya ha llegado.

¿Su padre? ¿Y a mí qué me import….? Oh. Caí en la cuenta de que su padre era el superintendente que venía a mirar es expediente de Eithan.

-¿Tan pronto? –Dije, sorprendida.
-Claro, tiene que ser sorpresa para que no les dé tiempo a esconder nada. –Dijo Louis.

Me dio impresión oír a Louis dirigirse a mí de nuevo. Me sentía miserable al dejar que me hablara con amabilidad. No me lo merecía. Miré a Harry y él apartó la mirada, como leyéndome el pensamiento.

-Espero que le echen por fin. –Comenté.
-Sería la hostia. –Dijo Zayn, tan fino como siempre. –El rubito pijo me pone muy nervioso.
-A todos. –Dijo Liam.
-Pero le perderemos de vista, así que hay que ser positivos. –Dijo Dylan, con una sonrisa.

Me agradaba Dylan aquel día. Me daba tranquilidad. Le echaba de menos, así que me propuse pasar más tiempo con él. Estas navidades, sin duda.

-Oh, por ahí viene mi padre. –Dijo Niall.

Todos nos giramos rápidamente para ver a un hombre trajeado de ojos azules caminar hacia nosotros. Sin duda, era padre de Niall, la genética era indudable.

Cuando llegó a nosotros, se ajustó la corbata del elegante traje y se aclaró la garganta.

-Hola chicos.- Nos saludó.
-¿Has visto el historial de Eithan?-Preguntó Niall.

Él asintió con la cabeza.

-¿Y bien? –Continuó Niall, ansioso.
-Limpio como una patena.  –Contestó su padre.

¿Limpio? ¿LIMPIO? ¿¡Como podía ser eso!? Nos quedamos todos con la boca abierta.